La importancia que tiene la educación en nuestro país obliga a reiterar palabras dichas hace tiempo. Nuestro gobierno regional tiene capacidad de legislar para ordenar el área educativa dentro de límites amplios.
- Puede dedicar centros a Bachilleratos de excelencia.
- Puede crear secciones o aulas específicas para completar las deficiencias de formación, entre ellas lengua, de los hijos de inmigrantes que se han de escolarizar.
- Puede evaluar al profesorado incentivando la enseñanza de ciencias, hoy rechazada por el 75% del alumnado.
- Puede legislar y obligar a mejorar la convivencia en los centros a través de disciplina y respeto a profesorado, instalaciones y entre los propios alumnos.
- Puede incentivar rees con padres y profesores y promover información y colaboración para una enseñanza que cree hábito de estudio, rigor académico, educación ciudadana, formación personal, etc. Duro e ingrato seguro, pero necesario.
- Puede agrupar materias, evitar dispersión de enseñanzas que no tienen demandas, paliar en parte la situación horaria del profesorado no siempre entendida y, a veces, muy criticable.
- Puede decidir no abrir más campus universitarios que cuestan un mogollón e incluso cerrar alguno, o incluso limitar su desarrollo lectivo y, por supuesto, administrativo.
- Podría establecer planes a medio plazo para ajustar carreras o grados, número de alumnos matriculados y número de profesores necesarios. Podría ser válido la vuelta a unos cursos comunes y una especialidad posterior. Sobran materias vacías de alumnado, sobran profesores en muchas facultades o escuelas y falta la aplicación de Bolonia en sus últimos extremos.
- Podría aprovechar experiencias de docentes fuera del sistema que han dado buenos resultados. Véase alguna escuela de idiomas privada.
- Podría establecer un sistema auténticamente independiente de evaluación del profesorado en general, promover calidad de gestión administrativa e incluso coordinar un foro de expertos en esta materia que ayude a reformarla, a copiar lo bueno que tienen estos países o comunidades, y así acabar a medio plazo con los defectos que tiene nuestro sistema educativo del que no voy ni a resaltar su fracaso merced a los errores de 25 años desde las leyes que cambiaron lo “de antes”.
Escritores, periodistas, profesionales liberales, catedráticos y gran parte de la opinión pública ha escrito lo suficiente de este tema para que el político trate de hacer algo útil en un campo vital para nuestro futuro. Podría incluso copiar alguna de las iniciativas que pondrá en marcha el Campus Mare Nostrum adaptadas a las no universitarias.