Podemos y debemos promocionar dentro y fuera de España todo aquello que sea susceptible de atraer compradores de casas, de estancias, de visitas guiadas, de gasto en recuerdos o restauración, de congresos, de ferias, etc. y etc. Sabemos que tenemos sol, buen clima, cientos de casas (más bien baratas) para vender, una sanidad magnífica, dieta mediterránea, castillos árabes, monumentos barrocos, procesiones sin par, fiestas maravillosas y una lista interminable de eventos, incluidos los musicales y culturales, pero ¡ojo! no sólo éstos, para salir a vender y tratar así de remover una de las dos líneas básicas de desarrollo que esta región ha disfrutado años atrás. La otra, la construcción sigue estancada y, si se pudiera promocionar, habría que empezar por una oferta racional, actualizada y renovada de lo que hay en playas y urbanizaciones con destino fundamentalmente a tercera edad de países del norte de Europa. Cuanto antes lo hagamos mejor pues van a salir de ésta antes que nosotros. Lo expuesto no es otra cosa que exportar lo que tenemos sin menospreciar los esfuerzos que se hacen en otros campos incluido el de emprendedores a Brasil, México o EE.UU.
Pero no es posible obviar dos hechos ocurridos en este mes de Mayo. El primero, la sentencia del Constitucional, 300 millones de euros para atacar al Estado que los paga, que según abogados que respeto desde hace años pone en entredicho nuestra seguridad jurídica, amén, y éste juicio es mío, de sentir otra vez la incapacidad de la oposición en el tema de la renovación de los miembros del constitucional, y el segundo, la puesta en marcha de nuestro gobierno regional de una fuente de ingresos que hasta ahora no se había utilizado. Me refiero a las liquidaciones del 1% del Impuesto de Transmisiones sobre avales de socios, de familiares, etc., realizadas a créditos concedidos a empresas o empresarios. No se discute la ley pero si la oportunidad del momento de ponerla en marcha. Cuando se está pidiendo moratoria en el IVA de facturas no cobradas, cuando las empresas están agotando sus reservas y las del entorno que componen socios, familiares de socios, etc., y las entidades financieras exigen máximas garantías, girar este impuesto puede no ser la idea más luminosa de nuestra Hacienda Regional.
Siempre aconsejé buscar “zurrones” viejos que vaciar para que sobrevivan las empresas y creo que nuestro gobierno tiene la obligación de hacer lo mismo pero no es de recibo presionar, en estos momentos, a quien se está jugando lo que tiene por mantener una empresa abierta y una empleomanía ocupada. Quizás esto pueda tener marcha atrás si de veras se quiere oír al ciudadano como pregonan los políticos.
Con mis condolencias a nuestro compañero Miguel López Bachero y mi felicitación a la nueva Junta Directiva del Círculo.