Hay una incapacidad manifiesta para adoptar las medidas principales de ajuste del gasto público a nuestras posibilidades de ingresos en estos momentos. Si no se reduce el gasto en políticos improductivos y se sigue apretando ¨a los de siempre¨; es obvio que el rico se irá (o su dinero), no bajaremos el déficit, tendremos que emitir más deuda pública para mantener un gasto inútil y nos empobrecemos más. ¿Cómo? Con un simple mecanismo: mediante menos consumo, menos bienestar a nuestra disposición, menos inversión pública y privada, más depresión, etc., para mantener los mismos políticos en unas estructuras duplicadas e innecesarias que lastran nuestra salida de la crisis.
Parece claro que los alemanes, los fineses, los mercados, etc. no se fían de nuestros políticos; pues nosotros, el pueblo, tampoco. No se duda de la buena fé de gran número de dirigentes políticos (oposición y gobierno), no se duda de su honestidad pública, porque conozco a muchos personalmente y a más por su trayectoria, pero sí de que sean capaces de tomar las medidas de reestructuración que España necesita. Se están engañando con un falso servicio al país y están sirviendo de pantalla y de cabeza de turco a todos los que, por intereses económicos personales tienen ancladas las reformas mientras esperan ayudas exteriores que sólo alargan la agonía…y todos cobrando todos los meses eh! Cobrando pasta gansa, no sudada, hasta el último minuto. Su mejor servicio al país, hablo el de los honestos, es dimitir en estos momentos y dejar en evidencia a todo aquel que quiere perpetuar las estructuras para seguir con el ¨chollo¨. Dimitan todos, unos y otros, gobierno y oposición porque un país ingobernable no nos sirve a nadie.
Y, un apunte a las Autonomías. Más de lo mismo. No se quejen de los ajustes. No los acaten, si no lo creen necesario. Sigan con su gasto en educación y sanidad, mantengan sueldos de financieros, etc. pero cubran ese gasto despidiendo asesores, cerrando organismos chupones, cerrando embajadas, cerrando televisiones y partiendo por la mitad el número de diputados, concejales y altos cargos. Hagan ustedes, lo que no puede hacer el gobierno central (no sé bien por qué) y siempre con los controles necesarios para acabar con la corrupción, el ¨amiguisimo¨, el descontrol de medicinas, de horarios lectivos y de consultas médicas, etc. ¡qué le vamos a contar que ustedes no sepan!
Pueden, señores, los que tratan de cumplir aún, rendir un servicio vital a España. Si no pueden cambiar lo que saben que hay que cambiar, dejen en evidencia a los falsos y dimitan, con bombo o en silencio, pero dejen constancia de que se van por la incapacidad del sistema, que otros antes han pervertido, para regenerarse desde dentro. Y desde luego no se quiere que se vayan pero si se pide que gobiernen.